Horas antes del recital, los fanáticos de la banda
norteamericana Maroon 5 ya se encontraban haciendo fila para ingresar a la
Cancha Auxiliar Ferrocarril Oeste donde se desarrollaría un show
impecable que, entre los artistas teloneros y la banda principal, se extendió
por más de cuatro horas a puro ritmo.
Las puertas del estadio abrieron para los fans en
diversos horarios en base a la ubicación que indicaban las entradas: quienes
compraron su ingreso por campo, pudieron acceder al estadio a partir de las
18hs, mientras que los abonados a campo vip y platea comenzaron a entrar cerca
de las 19hs.
Mucho se especuló entre los fans sobre quién iba a
participar como telonero en este show. Se sabía que durante el tour sudamericano
quien acompañó a Maroon 5 fue Javier Colón (ganador del concurso The
voice, donde el vocalista Adam Levine participó como jurado), pero
nada se sabía sobre qué artista local participaría.
Mientras los fans continuaban ingresando y se
acomodaban en sus respectivas ubicaciones, a las 18:30 comenzó el show de
“Déborah del Corral”. Casi de improvisto la banda de la modelo comenzó a
interpretar sus canciones, tratando de entretener a una audiencia que solo
esperaba por Maroon5. Incluso, en uno de los intervalos, recibió un pequeño
abucheo al cual respondió llamando “agretas” a los fanáticos, que finalmente la
despidieron entre aplausos para recibir al siguiente artista.
A
partir de las 19:30 quien tomó la posta en el escenario fue Javier Colón, quien
para muchos de los presentes resultaba desconocido ya que se sumó al ámbito
musical hace muy poco tiempo, tras ganar en la versión estadounidense de The
Voice. En su caso, es destacable el nivel de interacción que mantuvo con el
público, utilizando al máximo su capacidad para hablar no solo en inglés sino
también en un español bastante fluido (el joven tiene origen dominicano y
puertorriqueño, pero creció en Estados Unidos).
Se
presentó ante el público e interpretó temas propios y algunos covers; entre ellos
“Time after time”, el tema con el que audicionó para The voice, el ya clásico
de Adele “Someone like you”, y cerró con “Fix you” de la banda británica
Coldplay.
Mientras
el equipo técnico realizaba los últimos retoques sobre el escenario, la platea
se llenaba y el público demostraba su nerviosismo. Ya pasadas las 20:30,
quienes hacía tiempo que estaban entre la multitud vieron afectada su salud y
el equipo de prevención debió retirar a varias personas para atenderlas y
solucionar las descompensaciones que generó el calor de ese día primaveral.
En
las pantallas laterales se repetían una y otra vez los videos con el plan de
evacuación en caso de emergencias y, quizás por error, un contador de Coca-Cola
marcó que faltaban 10 minutos para comenzar. La audiencia estalló en gritos y
aplausos.
Durante
el día Maroon 5 se había instalado en Twitter como Trending Topic, mostrando
todo tipo de especulaciones sobre cómo iba a ser el show en Buenos Aires.
Durante la noche, la anteúltima fecha de su tour sudamericano comenzaba puntual
a las 21, bajo una de las lunas más grandes del año.
Un
teléfono sonó 4 veces, mientras el público saltaba y gritaba. Ya todos sabían
lo que se venía, y tal como se esperaba los integrantes de Maroon 5 ingresaron
al escenario, completamente vestidos de blanco, para interpretar Payphone. El
primer single de su nuevo álbum, “Overexposed”, generó una oleada de flashes en
todos los sectores del estadio. La voz de Adam Levine se abrió paso entre los
gritos y el público coreó cada palabra de la canción.
Si
bien el audio se escuchaba correctamente en todas partes (no solo en Ferro,
sino también en sus alrededores), esta canción permitió regular el sonido de
los micrófonos de Levine y el tecladista PJ Morton que en un principio se
tapaban mutuamente. Una vez solucionado este inconveniente, que pasó
desapercibido para la mayoría de los fans, el show continuó sin ningún tipo de
problemas.
En
la semana en que Michael Jackson hubiera cumplido 54, uno de los covers
interpretados como puente entre canciones fue el clásico del rey del pop “Don´t
stop ´till you get enough”, donde Adam Levine mostró gran parte de su
carisma y habilidad para animar a la audiencia a través del baile.
Desde
los edificios que rodean al micro estadio, los vecinos miraban el show y a
través de las sombras se podía distinguir cómo bailaban o saludaban a quienes
desde abajo los miraban, probablemente con envidia. La potencia del show
desbordaba los límites de Ferro de todas las maneras posibles: para quienes no
pudieron asistir, o no vivían en algún departamento cercano, la empresa
Coca-Cola realizó una transmisión on-line, que incluyó entrevistas con la banda
como contenido exclusivo para quienes se unieran al streaming.
Antes
del tercer tema, “Sunday Morning”, la banda californiana se presento ante la
audiencia y le agradeció por asistir. Este fue el segundo recital que dio
Maroon 5 en Argentina desde sus inicios; la banda no tocaba en nuestro país
desde noviembre de 2008, cuando llenaron el Estadio Luna Park, al presentar sus
primeros dos álbums “Songs about Jane” y “It won´t be son before
long”.
En
esta oportunidad, el show se diferenció no solo por las cosas obvias como el
playlist o la ubicación, sino que el público se asombró al notar que el bajista
Mickey Madden estaba ausente (según
se dijo en las redes sociales, por un compromiso personal) y tuvo que
ser reemplazado por Sam Farrar.
La
noche avanzó entre canciones nuevas y viejas, tanto para los temas originales
de Maroon 5 como para los covers que interpretaron; el público acompañaba
animado las letras de temas como “The Bed's Too Big Without You” de la banda
The Police, “Don't You Want Me” de The Human League o “Sexy back” de Justin
Timberlake..
Entre
los covers, el caso más destacado fue el de “Seven Nation Army” que dio
comienzo al encore cuando la banda invirtió algunos roles. Así fue que Adam
Levine quedó a cargo de la batería mientras que el guitarrista James Valentine
cantaba el famoso tema de la banda The White Stripes, animando a la audiencia
que se encontraba en campo para que iniciaran un pogo.
Después
del descontrol, llegó uno de los temas más románticos de la banda: “She will be
loved”, pero eso no significó que el ánimo de los presentes mermara, sino todo
lo contrario. Incentivada por el vocalista, la audiencia femenina se convirtió
en el mayor coro de la noche acompañando palabra por palabra al tema que en
2004 se convirtió en el segundo hit de la banda.
Tras
una hora y media de show en el que interpretaron 21 canciones, Maroon 5 cerró
el espectáculo con el single “Moves like Jagger”. Ante lo rítmico de la
canción, la respuesta fue clara: todo el estadio bailó hasta que la banda se
despidió del escenario.
Aunque
quienes conocían los playlist utilizados en el tour sudamericano sabían que ese
era el último tema, tomó más de 10 minutos que el público comenzara a
dispersarse. Todos esperaban un poco más, y en algunos casos hasta se
especulaba con que la banda aparecería con la bandera argentina, como suelen
hacer los artistas internacionales. Pero no. Este no era el típico show, pero
si era un espectáculo destacable.

